El sacrificio de Ifigenia: un acontecimiento olvidado

La Leyenda de Troya siempre se relaciona con el suceso del caballo de madera y con los personajes de Helena, Aquiles y Ulises olvidando otros acontecimientos igual de importantes como el sacrificio de Ifigenia.

Esta leyenda no está narrada al completo por un solo autor, sino que aparece fragmentada en diversas obras. El núcleo central lo escribió Homero a mediados del siglo VI a.c en la Iliada. Las consecuencias de la guerra son explicadas en la Odisea por Homero a principios del siglo VII a.c, y en la Eneida de Virgilio. No obstante, las causas no aparecen en ninguna obra oficial, sino que fueron escritas por diversos literatos.

La uniformidad narrativa que se aprecia en los diversos relatos hizo que en el siglo XIX apareciesen dudas sobre si la guerra de Troya tuvo algo de cierto. En 1870 y 1890 Schliemann realizó excavaciones en la colina de Hissarlik (Turquía) y en Micenas que llevaron a estimar que había un núcleo histórico como en otras tradiciones épicas.

Fig. 1 Ruinas de Troya

El sacrificio de Ifigenia ocurre cuando el contingente griego se estaba preparando para partir de la isla de Áulide a Troya, pero la flota quedó detenida en el puerto a consecuencia de un acto de impiedad cometido por Agamenón ya que disparó a un ciervo mientras estaba de caza y fue tan imprudente que alardeó de que era mejor cazador que la propia Artemisa. El vidente Calcante reveló que la diosa castigó su atrevimiento enviándole vientos contrarios para imposibilitar su viaje, y para solucionarlo debía sacrificar a una de sus hijas vírgenes. Así que convocaron a Ifigenia haciéndole creer que iba a ser casada con Aquiles, y la condujeron hacia el altar, pero en el último momento Artemisa se apiadó de ella y la sustituyó por un ciervo. Después de la guerra, Agamenón será asesinado por su esposa Clitemnestra en Esparta para vengar la muerte de su hija.

El mito de Ifigenia fue narrado por diversos dramaturgos y representado por diversos artistas, pero las versiones que tuvieron más repercusión fueron la obra de Eurípides Ifigenia en Áulide escrita en 406 a.c, y la pintura al fresco de Timantes como explica Miguel Ángel Elvira:

El éxito del tema era tan grande que el asunto del Sacrificio de Ifigenia, casi ausente en el arte griego anterior, pasó a nutrir dos líneas iconográficas diversas: por un lado, los ilustradores de la obra eurípedea, probablemente en época helenista dialogando como en la tragedia, y de sus rollos de papiro debieron de pasar las imágenes a otras artes menores. Por otra parte, hallamos la vía abierta por Timantes”[1].

El mosaico del sacrificio de Ifigenia que encontramos en el museo de Ampurias (Cataluña, España) es un ejemplo de vía eurípedea ya que se contextualiza la escena en un bosque con el campamento griego al lado como describe el dramaturgo:

Así que, una vez llegamos al bosque y a las praderas cargadas de flores consagradas a Artemisa la hija de Zeus, donde era el lugar de reunión del campamento de los aqueos, conduciendo a tu hija, al punto se congregó la multitud de argivos. Y a penas el rey Agamenón vió avanzar a la muchacha a través del bosque sagrado hacia su sacrificio, comenzó a lanzar gemidos, mientras que a la vez, desviando su cabeza, prorrumpía en lágrimas”[2].

Por el otro lado, encontramos la propuesta de Timantes en la pintura pompeyana que se encontraba originalmente en la “Casa del Poeta Trágico”.

Fig. 2 Autor desconocido. Mosaico del Sacrificio de Ifigenia. I a.c

Timantes fue un célebre pintor griego del siglo IV a.c, aunque hoy en día no se conserva ninguna pintura suya lo encontramos citado por Plinio el Viejo en su obra Historia Natural donde destaca una pintura al fresco donde se representa el sacrificio de Ifigenia porque, como explica Alegra García: “El pintor reflejó cada una de las emociones de los personajes ante tan cruel imposición de Artemisa. Sólo un personaje no muestra el rostro: se trata de Agamenón quién cubre su cara con una mano y el velo”[3]. Además, otra diferencia con la obra de Eurípides es el paisaje que envuelve la escena, ya que Timantes opta por representar la costa de Áulide como escenario del sacrificio y dos soldados, en vez de todo el campamento.

Fig. 3 Autor desconocido. Pintura al fresco del Sacrificio de Ifigenia. 62 a.c

Para finalizar, el sacrificio de Ifigenia también lo podemos ver representado en otras disciplinas artísticas como el cine aunque de manera más escueta. Un ejemplo es la película Helena de Troya estrenada en 2003 y dirigida por John Kent Harrison donde se hace una mezcla de las dos vías iconográficas rodando la escena en la costa con todo el ejército griego.


[1] Elvira, Miguel Ángel. Sobre el original griego de un mosaico emporitano. Archivo Español de Arqueología. Jan 1, vol. 54, p. 17

[2] Eurípides. Tragedias. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos, 1988, p. 318

[3] Alegra, García. El velo de Timantes: sobre los límites expresivos del arte, la literatura y la música. 2014. [En línea] [Consulta: 19 de junio de 2018]

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