¿Necesita el código penal una nueva regulación de los delitos sexuales?

La reciente sentencia sobre el conocido caso de “La Manada” ha puesto en el foco de la atención pública tanto la regulación de los delitos sexuales en España como la situación de la mujer en procesos judiciales de este tipo.

Esto ha llevado a que el ministro de Justicia, Rafael Catalá, encargue a la Comisión de Codificación la revisión de la tipificación de estos delitos. Parece que instando con ello un posible proyecto de modificación de los mismos si así lo resolviera la Comisión.

Uno de los ponentes de esta Comisión, el catedrático de Derecho Penal Muñoz Conde, ha abandonado ésta al entender que este encargo respondía a cuestiones de “demagogia punitiva”. Además, el profesor se ha mostrado especialmente duro con la convocatoria, comparando esta con el “sano sentimiento del pueblo alemán”durante el nazismo.

De todo esto se derivan, al menos, dos cuestiones interesantes:

La primera de ellas es algo tan importante como la propia situación de la regulación de los delitos sexuales. ¿Es adecuado dividir estos en función de si en su comisión hubo o no violencia y/o intimidación? ¿Debería apreciarse igual gravedad en una violación – en términos no jurídicos – en la que se fuerza a la víctima a punta de navaja, que en otra en la que la víctima no está consciente? ¿Tiene lógica que, como ahora, exista una gradación en el castigo de estos delitos o debería haber una mayor uniformidad en su regulación?

La segunda de ellas es el, ahora de actualidad, populismo punitivo. Es decir, que el legislador acometa una serie de reformas penales como consecuencia de la reacción popular ante una serie de casos mediáticos. Y que estas reformas sean encaminadas hacia una mayor represión y, con ello, satisfacción de las demandas populares en esta dirección. ¿Acierta el Sr. Muñoz Conde al calificar esta apresurada reforma como “demagogia punitiva”? ¿Tiene sentido que reformas como estas se aborden en el plazo de un mes, que es el plazo que ha fijado el ministro a la Comisión? Por el contrario, aunque asumiéramos que las intenciones del legislador obedecen a este populismo punitivo: ¿Es acaso esto algo malo per se? ¿No puede acertar la opinión de la mayoría cuando exige esta reforma? ¿Invalida una proposición acertada el hecho de que se haya llegado a ella mediante razonamientos erróneos o, pudiera ser en este caso, mediante irracionalidad? ¿Reduciría el número de delitos sexuales que estos se penaran con más años de cárcel? ¿Podría suceder que, al contrario – y viendo que las penas se agravan – estos delitos se recrudecieran?

Del mismo autor

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Artículos relacionados

Últimos Artículos

Extrema derecha 2.0: Charla con Steven Forti

Conversamos con el historiador Steven Forti sobre su último libro "Extrema derecha 2.0" (ed. Siglo XXI, 2021). ¿Ha vuelto el fascismo? ¿Está en peligro la democracia? ¿Existen recetas eficaces para protegerla?

Reseña de «Dominar», de Pierre Dardot y Christian Laval

¿Qué es la soberanía? ¿Cómo surgió y cuál fue su evolución? ¿De qué manera se ejerce en la globalización neoliberal actual? Este libro responde estas preguntas.

Por qué FIFA es una máquina tragaperras

FIFA es uno de los videojuegos más polémicos por sus métodos de ingreso. ¿Cómo funcionan y en qué medida se parecen a una máquina de juego?